miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Un astronauta?

Por: Ania Pérez Vallejo

Palenque es una de las principales atracciones del estado de Chiapas, y con mucha razón. Con sus construcciones monumentales, clima tropical con lluvias abundantes cuando llegan a ocurrir, comercio típico del estado y una selva alrededor, la zona arqueológica maya tiene mucho que ofrecer.
Pero no es la única razón por la que miles de turistas van a visitarla al año.
Todo comenzó con la placa de la tumba encontrada en el corazón del Templo de las Inscripciones. De muy grandes longitudes, funcionaba de tapa. Y, en ella, un impresionante alto relieve muestra, entre muchas cosas, a un personaje semi acostado.
¿Quién es ese personaje? ¿Qué es todo a su alrededor?

La pictografía tiene una lógica muy sencilla si uno sabe leer elementos mayas, pero, dado el caso que por un malentendido (o publicidad, decídalo usted), un hombre llegó a la conclusión de que la composición de la placa  era nada más y nada menos que un astronauta.
O extraterrestre, para variar y no perder la costumbre de los americanos y sus cuentos de ciencia ficción.

Le daré crédito; un alien, por obviedad, va a causar más estupor que si cuentas lo que realmente está plasmado en la placa. 
Gracias a esto, Palenque subió en popularidad. Todos querían ver la famosa placa del astronauta. 
Lo bueno (o lo malo), es que ahora lo máximo que uno puede observar de ese templo es su fachada exterior...
Pero, queridos lectores, es importante que, como conocedores (a lo mejor un tanto amateurs, todavía, pero conocedores de nuestra historia y cultura, al fin), SEPAMOS la verdad detrás de esas imágenes.
https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiWIXK5jwkoyBMwXzhNOpqw6LAHPyJKyGoB61Rql36SBwf-9yquVqQ1iqC_8CA-Hj-8ugWYEETUgCWxrQlS-xgUXwwC0p4cnD4HKbuI8fyg6R7Y7g_DHCECcOZyEkP0Xs_FggJqdUrFZlk/s1600/Tumba+de+Pakal.jpgSe trata, nada más, y nada menos, del Rey Pakal. Está acostado ya que, según interpretamos, está representando el momento en el que es tragado por el monstruo de la tierra (con sus ojos viendo a lados opuestos), para llegar a Xibalbá.
Arriba de él encontramos una imagen que, si no supiéramos mejor, pensaríamos que es una cruz (y aquí hay otra polémica en la cual dirán que los mayas son cristianos o católicos), pero sabiendo iconografía maya, podemos identificar a un vegetal. 
Y no cualquier vegetal, sino una ceiba, la cual, según los mayas, sostenía al firmamento sobre su copa.
Sabemos que es una ceiba porque justamente arriba de ella encontrsremos a un pájaro muy peculiar. 
Se le llama el "pájaro de la eternidad", y en la cultura maya es la osa mayor.
Así que, amigos míos, lo que la placa quiere mostrarnos no es que los alienígenas bajaron a la Tierra e hicieron de las suyas con los mayas, ni que éstos mismos eran mecánicos avanzados y tenían naves espaciales.
Simplemente es una representación de un rey muy querido por su pueblo.
Porque, al fin y al cabo, construyeron el Templo de las Inscripciones alrededor de su tumba.

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