Columna por: La chica de la pañoleta morada.
Mis
queridos lectores, les contaré una de las sorpresas que me lleve al rondar por
las calles del centro histórico de Mérida; más vale advertir que me encontraba
hospedada en el Hotel Colonial, muy cerca de la catedral.
Por la noche decidí
salir por un refrigerio, daban mas allá de las 11, comencé a avanzar pero sentí
la presencia de una persona detrás de mí, voltee y no se encontraba
absolutamente nadie, miré de nuevo al frente y pude visualizar una silueta que
se aproximaba como si estuviera en medio de dos personas que están a punto de
encontrarse. Se aproximó casi hasta quedar frente a mí, no lograba distinguir
su rostro pero estaba segura que se trataba de una mujer; se había acercado
tanto que cerré los ojos, al abrirlos se había esfumado.
Me
quedó una inquietud toda la noche, no pude pegar el ojo por recordar cada
segundo de esa extraña escena; a la mañana siguiente baje a recepción donde
podría encontrar lugares de artesanías, me indicaron que sobre la misma calle
por donde había pasado la noche anterior, me dirigí con la imagen que aún
volaba por mi cabeza y al entrar en una tienda tuve la necesidad y curiosidad de
preguntar si había ocurrido algo sobre esa calle. Me sorprendió más lo que me
contaron.
La encargada del local me comenzó a relatar:
Desde la época prehispánica, habían dos hermanas de gran belleza, una de ellas era
Xtabay conocida como XKEBAN que significa la
pecadora, por que se entregaba al amor. Las personas del pueblo la
despreciaban y le huían como algo desagradable, aunque su cuerpo y su pasión la
maldecían su corazón la redimía, ya que curaba a los enfermos, y amparaba a los
más desprotegidos, así como amaba a los animales. Su hermana conocida por el
mismo pueblo como UTZ-COLEL que significa mujer
buena, era todo lo contrario, pura, justa, y jamás había hecho algo malo
que disgustara o juzgara el pueblo, la gente la apreciaba. Pero en su interior
era rígida, y dura de corazón, incapaz de amar a sus semejantes por
considerarlos inferiores. A los enfermos los consideraba repugnantes, dura como
piedra, estricta así era esta hermosa mujer.
Un
mal día la gente no vio salir a la XKEBAN de su casa. Así pasaron días. Los
pobladores acudieron a su casa de la cual salía un aroma agradable. En el
interior descubrieron su cuerpo sin vida en el suelo el cual aun se conservaba
gracias a los animales que velaban el cuerpo inerte de XKEBAN a lo cual
UTZ-COLEL lejos de sentir dolor solo expreso esto es cosa del diablo y añadió
si el cadáver de una pecadora puede desprender aromas tan agradables, mi
cadáver destilara un perfume mucho más agradable y sonrió. Al entierro solo
fueron los enfermos que había sanado, al día siguiente su tumba amaneció
cubierta de flores hermosas llenas de color y de sutil aroma.
Después
de un tiempo falleció UTZ-COLEL. Aun virgen seguro alcanzaría la gracia de
dios. Tan rápido como falleció su cuerpo empezó a desprender un olor fétido.
Enseguida la enterraron y todo el pueblo estuvo presente. Le adornaron la tumba
con hermosas flores, que al amanecer habían marchitado y su olor era
desagradable. Los pobladores dijeron entonces esto es cosa del diablo.
En
la tumba de la XKEBAN brota una flor tan singular llamada FLOR DE XTABENTUN. El
néctar de esa flor embriaga dulcemente como una vez lo hizo su amor y su
pasión. Mientras que en la tumba de UTZ-COLEL broto una FLOR DE TZACAM la cual
es un cactus con espinas que al tocarla es muy fácil punzarse y de la cual
brota una flor hermosa sin perfume alguno. Así como fue en vida una hermosa
mujer sin alma sin esencia. Era tanto su odio a su hermana que después de su
muerte logro regresar con la ayuda de los malos espíritus, enfadada por el
desigual destino que habían tenido UTZ-COLEL se convirtió en la mala Xtabay la
cual surge del TZACAM para imitar a su hermana en vida, ofreciendo su mundano
amor a los hombres, la cual los aguarda en las ceibas, peinando su larga
cabellera con un trozo de TZACAM erizado de púas. Sigue a los hombres hasta que
consigue atraerlos, los seduce luego y al fin los asesina en el frenesí de un
amor infernal.
Después
de escuchar estas palabras tuve muy claro que no era a mí lo que seguía, por
eso solo quedo frente a mí, buscaba algo más. He aquí una pequeña de mis
anécdotas, quien sabe y más adelante alguna leyenda sea revivida ante mis ojos.
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